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El niño agresivo Cuando hablamos de agresividad infantil, nos referimos a aquellas ocasiones en las que un niño muestra tendencia a causar daño físico o psicológico a otros niños. Los componentes de la agresividad infantil suelen caracterizarse por la irritabilidad, el desafío a la autoridad, la destrucción y la necesidad de llamar la atención. La agresividad infantil puede aparecer por causas muy diversas: Poca tolerancia a la frustración si los deseos no son satisfechos inmediatamente. Temperamento innato y hereditario. Circunstancias difíciles: separaciones de los padres, cambios de colegio, celos entre hermanos, etc. Falta o ausencia de normas y límites.
¿Qué pasa por la cabeza de un niño agresivo que soluciona mediante la agresividad una situación que le provoca frustración? Interpreta de forma hostil el comportamiento de los demás y busca cómo defenderse sin parecer vulnerable. Reacciona de acuerdo con lo que piensa mediante el insulto y pasa en poco tiempo a la agresión física, sin que medie ningún factor que frene el impulso de solucionar la situación a través de la hostilidad: no sabe cómo controlar ese sentimiento tan frustrante Para que los niños puedan aprender a controlar su agresividad, necesitan saber qué es un comportamiento agresivo, deben aprender a diferenciar su rabia de otras emociones, reconocer qué cosas son las que le enfadan y aprender técnicas que les ayuden a controlar sus episodios de agresividad.
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