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Un hábito es un conjunto de actos complejos que, al repetirse sistemáticamente, se interiorizan y pasan a ejecutarse de forma precisa y automática. Los hábitos crean disposiciones para actuar y, al exigir menos esfuerzo, facilitan la realización de las tareas. Es más fácil incorporar o crear un nuevo hábito que modificar uno ya establecido. Por tanto, desde el primer momento, tenemos que ayudar al niño a adquirir correctamente su hábito de estudio. De este modo, se pondrá en marcha una parte importante del proceso académico. ¿Qué es el hábito de estudio? El hábito de estudio consiste en la repetición del acto de estudiar realizado en el mismo lugar, a la misma hora y de la misma manera. El hábito de estudio es un paso imprescindible para desarrollar con éxito la capacidad de aprendizaje del niño. Empieza a establecerse hacia los siete u ocho años y depende de otros hábitos que han de fijarse antes. La adquisición del hábito de estudio le ayuda a hacer del estudio una actividad diaria e ineludible. El hábito de estudio requiere la repetición de una técnica y que ésta sea eficaz, es decir, que se traduzca en un rendimiento académico adecuado a la edad del niño. Mediante el hábito de estudio adquiere un método a través del cual estudiará más con menos esfuerzo. Asimismo, se sentirá más seguro en relación con los estudios y confiado en sus capacidades para superar las diferentes pruebas académicas. De esta forma, los niños que desarrollan el habito de estudio tienen muchas menos probabilidades de tener problemas académicos como el fracaso escolar.
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