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El cannabis, la droga ilegal más utilizada por la población joven y la que más precozmente se empieza a consumir, causa efectos nocivos agudos y crónicos sobre la salud mental.
Entre los efectos agudos de la adiccón al cannabis, (popularmente conocida como adicción a los porros) se encuentran los siguientes: El consumo de cannabis altera de forma aguda el sistema cardiovascular, principalmente el CORAZÓN, causando taquicardia dosis dependiente, desmayos como consecuencia de la disminución del flujo sanguíneo cerebral y de la presión arterial. También han ocurrido casos de infarto de miocardio en jóvenes consumidores aparentemente sanos.
En el sistema ENDOCRINO el consumo de cannabis se observa, por un lado, una reducción de secreción de adrenalina y noradrenalina lo que podría alterar la respuesta al estrés. Por otro lado, se produce una disminución de todas las hormonas sexuales lo que conlleva una reducción sobre el deseo y la respuesta sexual y disminución de la fertilidad.
Entre los efectos crónicos de la adicción al cannabis, se encuentran los siguientes: En los fumadores crónicos de cannabis se han observado sobre el sistema RESPIRATORIO el gran número de residuos cancerígenos (más que el tabaco) que transporta su humo contribuye, entre otros factores, al alto riesgo de malignización, derivando en un cáncer .
El principio activo del cannabis es el TETRAHIDROCANNABINOL (THC) cuya concentración varia según las partes de la planta y también de unas plantas a otras. El consumo prolongado de THC produce un síndrome de dependencia (tolerancia, con necesidad de proseguir el consumo para evitar la abstinencia), en el que los factores genéticos son más importantes que los ambientales. La interrupción del consumo continuado de cannabis provoca un síndrome de abstinencia caracterizado por ansiedad, tensión, desazón, alteraciones del sueño y cambios del apetito, con discretas diferencias en la intensidad y duración de los síntomas. El THC produce trastornos mentales orgánicos, esto es, estados de inicio brusco y duración de horas, no necesariamente relacionados con la dosis, que exceden de los efectos buscados por el consumidor de cannabis.
El consumo de dosis altas de cannabis durante mucho tiempo conduce a un estado de pasividad e indiferencia caracterizado por disfunción generalizada de las capacidades cognitivas, interpersonales y sociales (llamado síndrome amotivacional) del que empieza a haber evidencias neuropsicológicas, morfológicas y funcionales.
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