|
Las habilidades sociales son primordiales en nuestra vida ya que: Las relaciones con los demás son una de nuestras principales fuentes de bienestar, y también pueden convertirse en la mayor causa de estrés y malestar, sobre todo si tenemos déficits de habilidades sociales. Mantener relaciones satisfactorias con las demás personas eleva nuestro nivel de autoestima. La falta de habilidades sociales nos lleva a sentir con frecuencia emociones negativas, como la frustración o la ira, y a sentirnos rechazados, infravalorados o desatendidos por los demás. Las personas con pocas habilidades sociales son más propensas a padecer alteraciones psicológicas como la ansiedad o la depresión, así como enfermedades pscicosomáticas. Ser socialmente hábil ayuda a incrementar nuestra calidad de vida, en la medida en que nos ayuda a sentirnos bien y a obtener lo que queremos.
De esta forma, podemos considerar las habilidades sociales como una especie de sistema inmunológico, que cuando funciona óptimamente, nos protege de cualquier desequilibrio psicológico-emocional o nos ayuda a superarlo satisfactoriamente si se produce. Un adecuado entrenamiento en habilidades sociales supone garantizar que este sistema inmunológico se pone en marcha, evitando agresiones externas que nos impiden disfrutar de nuestros encuentros con los demás.
|