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Podemos definir las habilidades sociales como un conjunto de hábitos - en nuestras conductas, pensamientos y emociones - que nos permiten comunicarnos con los demás de forma eficaz, sentirnos bien, procurar que los demás respeten nuestros derechos y no nos impidan lograr nuestros objetivos. Es una forma de funcionar que nos permite relacionarnos con las personas de forma tal que consigamos un máximo de beneficios y un mínimo de consecuencias negativas, tanto a corto como a largo plazo. La psicología ha abordado el estudio de las habilidades sociales considerando tres dimensiones: El comportamiento observable externamente. La mirada, la expresión facial, los gestos, la forma y contenido de la comunicación verbal, etc. Estos aspectos son los componentes más obvios de las habilidades sociales y también los que más se han investigado.
Los aspectos fisiológicos-emocionales. Los componentes fisiológicos de las habilidades sociales son los cambios fisicoquímicos corporales relacionados con ellas; por ejemplo, la hiperactivación del sistema nervioso simpático que se produce cuando experimentamos ansiedad o ira. Esta hiperactivación puede hacer más difícil que aprendamos ciertas hablidades sociales o que las expresemos adecuadamente, aunque las personas las poseamos. Por eso, en el entrenamiento en habilidades sociales se utilizan técnicas de control de la ansiedad, cuando la persona se pone nerviosa en una situación social, por ejemplo, hablar en público.
Las creencias, pensamientos e imágenes mentales. En los últimos años, la psicología se centra fundamentalmente en los componentes cognitivos de las habilidades sociales, reconociéndose así el papel determinante de nuestros pensamientos y creencias. Veamos un ejemplo: si una persona llega a un lugar donde se encuentran varios desconocidos y estos la miran fijamente sonriendo, puede hacer diversas interpretaciones de la situación: pensar que les ha gustado; suponer que se ríen de ella y quieren hacerle pasar un mal rato, etc. Según lo que piense, se sentirá y se comportará de formas muy diferentes.
El entrenamiento en habilidades sociales es un tema de gran interés, ya que la mayor parte de nuestras preocupaciones y de nuestras alegrías tienen que ver con nuestras relaciones interpersonales. Por tanto, cualquier mejoría en las habilidades sociales tan importante supondrá un incremento significativo de nuestro bienestar y de nuestra calidad de vida.
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