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En las relaciones con las personas los conflictos son muy frecuentes, incluso con aquellos que mejor nos llevamos, con quienes compartimos intereses comunes o con quien más queremos. Esto es algo normal, ya que somos personas con opiniones, valores, deseos y necesidades diferentes a las de los demás. Por tanto, siempre llega un momento en que esas diferencias en intereses, sentimientos y puntos de vista dan lugar a situaciones conflictivas. Si los conflictos no se afrontan o se manejan mal, pueden producir sentimientos negativos de ansiedad, impotencia, confusión, enfado, resentimiento, así como pérdida o deterioro de relaciones personales importantes, reducción de oportunidades e, incluso, problemas de salud debidos al estrés. La experiencia en consulta sugiere que, a través del conocimiento y manejo de las técnicas adecuadas, es posible aprender a resolver los conflictos de forma beneficiosa para todas las partes, aceptando su existencia como algo normal y aprendiendo a manejarlos de forma constructiva.
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