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Uno de los mecanismos a través del cual se erosiona más rapidamente la pareja consiste en la combinación explosiva de conflictos con la falta de recursos para resolverlos. Cuando se descubre que el otro no es como nos imaginábamos y que los intentos por conseguir los cambios que pretendemos en la pareja o por resolver los conflictos que se presentan son imposibles, seguramente se instalan en la cabeza pensamientos del tipo: "¡Una vez más no me valora..!", que os confirman lo inviable de la relación, al menos, tal cual la habíais imaginado y proyectado. Es por ello que el entrenamiento en solucionar problemas juega un papel especialmente importante. Y es que, no lo olvidemos, cuando aprendemos a solucionar un problema con la pareja, se obtienen los siguientes beneficios: La pareja se ve libre de los problemas en cuestión. La pareja se siente equipo y se encuentra satisfecha al constatar que, aunque se presentan dificultades, son capaces de resoverlas juntos, aumentando su autoestima y su confianza en el futuro. La pareja siente que el otro se interesa por él/ella y que es capaz de ponerse en su lugar o, al menos, de respetar sus puntos de vista aunque no los comparta.
Mi experiencia en consulta indica que, una vez que las parejas descubren las ventajas de solucionar adecuadamente sus diferencias, comentan que así se sienten más unidos y satisfechos.
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