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La ansiedad es una expresión afectiva desagradable que se percibe predominantemente en la esfera psíquica, destacando el sentimiento desagradable de peligro inminente, a veces de muerte cercana, sensación de indefensión y tensión ante una supuesta amenaza. La ansiedad puede empezar de una forma lenta, con cierta tensión nerviosa que va creciendo paulatinamente, o bien de forma brusca, constituyendo una crisis de ansiedad. En una crisis de ansiedad, el primer síntoma destacable tiene lugar en el corazón: fuertes latidos cardiacos que golpean el pecho y repercuten en el cuello y cabeza. Lo primero en que se piensa es en el infarto, en el paro cardíaco y la muerte. Otro síntoma destacable ocurre en el sistema respiratorio. El ansioso siente que no puede tomar el aire suficiente para respirar, lo que le hace respirar jadeando y con gran dificultad. Por último, y por si todo lo anterior no ha sido suficiente, el sistema neurovegetativo puede activar de forma descontrolada el resto del organismo, con la aparición de náuseas, vómitos, diarreas, etc.
Ciertamente, descubrir cuál es la verdadera raíz de un síntoma como la ansiedad no resulta siempre fácil. Pero, en ocasiones, tampoco es necesario, pues es más importante encontrar la manera de resolver el círculo vicioso que crea la propia ansiedad. Algunas personas buscan soluciones “caseras” e instantáneas para hacer frente a la ansiedad, como evitar ciertas situaciones, buscar la compañía de alguien en concreto, escuchar atentamente las señales que les envía el cuerpo… Sin embargo, estas soluciones lo único que consiguen es ayudar a que se incremente el miedo y la sensación de incapacidad.
Ante un caso de ansiedad, lo primero que hay que hacer es un buen diagnóstico. La ansiedad es sólo un síntoma que puede formar parte de diferentes trastornos. Es la cara de un problema que hasta el momento permanece oculto. Y para establecer un buen diagnóstico, es necesario recoger, con la ayuda de un especialista, toda la información relativa a cómo, cuándo y con qué intensidad se manifiesta la ansiedad, si está acompañada de otros síntomas, en qué aspectos limita la actividad normal, etc.
Una vez establecido el diagnóstico, se adquirirán las herramientas y recursos que ayudarán a hacer frente a este síntoma rompiendo así el círculo vicioso en el que atrapa la ansiedad.
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