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Las crisis de pareja actúan como revulsivo para aquellas parejas que han caído en la rutina, en la inercia, en la falta de comunicación, en la pérdida de la confianza, etc. A pesar de que a veces pueda parecer lo contrario, el amor no impide las crisis de pareja. Efectivamente, con el amor no basta, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo para encontrar la solución. Es decir, el amor es un ingrediente fundamental, pero no el único. Para que la receta funcione, hace falta aderezarla de compromiso, voluntad de cambio y aceptación. ¿Cómo saber si se trata de una crisis o de una ruptura? Fundamentalmente, la diferencia se encuentra en la forma en la que la pareja se enfrenta a la crisis. Ante una crisis de pareja, la pregunta que deben hacerse ambos miembros de la pareja NO es "¿Es esto el fin?", sino "¿Quiero a mi pareja?", "¿Miramos los dos en la misma dirección?", ¿Tenemos el mismo proyecto de pareja y/o de familia?" Si las respuestas a estas preguntas son afirmativas, la siguiente sería: "¿Me comprometo a reflexionar pra ver qué puedo aportar a mi pareja y a nuestra relación para mejorarla?" Si no es posible hacer esta reflexión de la forma adecuada, bien porque faltan recursos propios (por el bloqueo, por presiones externas, etc.), la terapia de pareja ayuda efectivamente a desbloquear la situación, proporcionando el espacio y las técnicas adecuadas para que esta reflexión prospere y se logre superar la crisis de pareja.
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