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La adolecencia es, en cierto modo, una época ambigua, a medias entre la infancia y la madurez, en la que se producen tanto cambios físicos como cambios psicológicos; es decir, se define el cuerpo y se define la personalidad. De esta forma, los adolescentes se encuentran frente a un momento de cambios vitales y, por tanto, de riesgo. El cambio es relativamente brusco, y como en todas las transformaciones apresuradas, resulta difícil adaptarse de forma adecuada, tanto más si tenemos en cuenta que las experiencias previas de los adolescentes son escasa y limitadas y que tampoco han definido aún su personalidad, con lo que carecen de criterios propios sólidos. En estas circunstancias, las dificultades para adaptarse al nuevo status que les impone la edad pueden provocar crisis de identidad lo que les lleva, a su vez, a tener comportamientos inestables y contradictorios. Muchas de las dificultades que se presentan en esta etapa pueden reconducirse mediante una atención especializada, asegurando así una buena entrada en la etapa adulta. A continuación, detallo algunas de las dificultades más habituales en la adolescencia:
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