|
Si se considera a los trastornos sexuales como aquellos problemas que dificultan a la persona el participar o disfrutar satisfactoriamente de las actividades sexuales (atracción, cortejo, interacción y orgasmo), se puede estar seguro de que los trastornos sexuales tienen una historia tan dilatada como el propio sexo. Pero a pesar de una historia tan dilatada, sólo muy recientemente, en los últimos 30 años, se ha prestado suficiente atención a la evaluación y tratamiento de los trastornos sexuales. El cambio social en estos últimos 30 años ha sido determinante para el desarrollo de esta área. Entre los aspectos a destacar en este cambio pueden señalarse los siguientes: Los avances en los programas de tratamiento de los trastornos sexuales han producido un cambio importante, pasándose de un negro panorama a una realidad que ofrece resultados muy positivos en la mayor parte de los problemas. Un aspecto importante es el hecho de que cada día se hace más evidente la imposibilidad práctica de separar los trastornos sexuales de los problemas generales de relación de pareja. Frecuentemente deben considerarse como las dos caras de una misma moneda y, por tanto, los programas de tratamiento deben incluir a ambos. A continuación, se presentan los trastornos o problemas sexuales que son motivo habitual de consulta:
|